La pérdida de cabello

A través de los siglos la abundancia ¡de cabello ha constituido un símbolo de poder en hombres y mujeres. Desde antiguos papiros egipcios y chinos ¡hasta los conceptos de la moda actualmente, el pelo ha sido para todas las generaciones humanas una manifestación de juventud, potencia y  vida. El Antiguo Testamento está lleno de alusiones al cabello y en las | narraciones acerca de Sansón podemos encontrar la asociación que mágicamente se le ha dado al pelo con la impotencia. El cabello se muda constantemente y los efectos de la vejez se manifiestan rápidamente en él. Las canas y la escasez de pelo han sido intensamente asociadas al envejecimiento y el humano teme que se manifieste en forma tan ostensible. De ahí que ante estos procesos desarrolle angustia y preocupación, y recurra al uso de cosméticos, tintes, pelucas y productos para el pelo.

A mediados de los años 50, la juventud comenzó a retar a los adultos. Para ello utilizaba peinados con abundante cabello, como una afrenta de poder ante las personas mayores. Los célebres peinados de los galanes de cine fueron sustituidos en los 60 por copiosas cabelleras, y hasta una revista musical cuyo tema giraba alrededor del cabello se convirtió en uno de los mayores éxitos de taquilla.

En el cuerpo humano hay diferentes clases de pelo, cuyas texturas pueden variar desde los suaves y casi invisibles que hay en la frente, a los largos pelos de la cabeza, a los rizados del pubis y a los pelos rígidos de las pestañas. Los pelos aparecen en toda la superficie de la piel, con excepción de las palmas de las manos y las plantas de los pies.

Todo pelo tiene una raíz que brota de un saco microscópico y cuyo tallo sobrepasa a dicho folículo. El tallo o cuerpo del pelo está recubierto por finísimas escamillas que están imbricadas una con otra. Una de las capas de células contiene el pigmento que da color al pelo. En los cabellos blancos estas células solamente contienen aire.

Los pelos están en constante renovación. Todos los días perdemos entre 50 y 70 de ellos. Casi todo el mundo ha tenido un período en su vida en que ha tenido mayor pérdida de pelos, ya por una ocurrencia natural, como el resultado de una enfermedad, algún desorden endocrino o metabólico, algún medicamento, el embarazo o afecciones del pelo. Hay personas que no notan este afinamiento del pelo o pérdida mayor del cabello, sin embargo, otros crean un estado de pánico y viven contando día a día los cabellos que pierden. El impacto emocional de la pérdida del pelo, especialmente el de la cabeza, es a veces extraordinario y puede ser responsable de cambios permanentes en la vida y aun en la personalidad de quien lo sufre. Esto ocurre más frecuentemente en la mujer.

Todos los hombres adultos sufren en mayor o menor grado de una pérdida de cabello conocida como calvicie común masculina. El proceso en el hombre es más o menos avanzado según la predisposición genética heredada, las hormonas masculinas y la edad.

En la mujer hay también un tipo de pérdida de cabello, llamado alopecia de patrón femenino, que es un equivalente menos drástico de la que sufren los hombres. La pérdida del cabello es difusa y se concentra en la región del centro de la frente. Se considera que es provocada también por los andrógenos u hormonas masculinas que toda mujer tiene en su sangre. Hay casos en que por serios problemas hormonales o tumores glandulares puede una mujer desarrollar calvicie al estilo masculino. En tales casos hay generalmente desórdenes menstruales y otros signos de virilización.

Otro tipo de alopecia en la mujer es la que ocurre después del parto. A las pocas semanas de haber dado a luz, puede la mujer perder entre 80 y cientos de cabellos diarios, y si esto dura varios meses, puede producir una alopecia difusa. Para ello no hay terapia específica, la pérdida de pelo se reduce y cesa por sí sola y el cabello se restaura.

Ciertos medicamentos como la heparina, el coumarin y drogas contra el cáncer pueden producir pérdida del cabello. Las quininas, el tiouracil y la trimetadiona pueden también provocarlo. En personas que toman exceso de vitamina A puede producirse alopecia. Los rayos X también pueden ser responsables de la caída del cabello.

Hay una condición que ha sido asociada a problemas emocionales: la alopecia areata. En esta enfermedad la pérdida no es diseminada, sino que el pelo se cae sólo en ciertas áreas. También la sífilis, algunos hongos, las quemaduras serias y las infecciones bacterianas pueden producir la caída del cabello.

Algunas lociones para el pelo, tintes, soluciones de onda permanente y otros cosméticos, cuando son aplicados por mucho tiempo, en concentraciones muy altas o muy frecuentemente, pueden dañar el cabello. Los cepillos de nilón con puntas rotas y los peines con bordes agudos pueden dañarlo. También el procedimiento que llaman “tisado” y el uso de pelucas pueden ser dañinos al cabello. Más serios y permanentes son los daños al folículo producidos por carretes apretados, la costumbre de “planchar” los cabellos, los riza-dores calientes y las máquinas secadoras de pelo.

Desórdenes del tiroides, hipófisis y paratiroides también pueden producir alopecia.

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